31.3.13

Comer, beber y respirar en el Uruguay Natural

uruguay natural - eslogan- jabón Lux"Uruguay natural" nunca fue más que un eslogan publicitario, tan verdadero como aquel que dice que nueve de cada diez estrellas usan jabón Lux.
Lo que tenía de "natural" el Uruguay era su atraso, su carencia de industrias, su escaso desarrollo económico. Nunca hubo una política de estado tendiente a asegurar lo "natural" del país. Las leyes ambientales en general estaban rezagadas respecto al resto del mundo. Los organismos que debían preservar los recursos naturales siempre fueron postergados, dotados de escasos recursos y personal insuficiente. Bastaba acercarse a las orillas de los arroyos de Montevideo para ver qué tan pobre era el compromiso nacional con el cuidado de la naturaleza.
Quienes se preocupaban por estos temas nunca fueron tomados en serio. Al doctor Tálice, que intentó impulsar en solitario el Partido Verde, se lo consideraba, en el mejor de los casos, un abuelito simpático y bienintencionado, pero naif, medio chocho e irrelevante en términos políticos. En general, a todo aquel que se definía como ecologista se lo consideraba un despistado o un inútil.
Cuando el desarrollo agroindustrial comenzó a llegar al "Uruguay natural", justo cuando más se necesitaba de organizaciones y científicos preocupados por preservar los recursos naturales, los piqueteros de Gualeguaychú le dieron el golpe de gracia al débil ambientalismo uruguayo.
Ocurrió por dos razones. Primero, por lo exagerado de su prédica. Sus proclamas -que definían la instalación de Botnia como un "genocidio" y un "holocausto"- reforzaron en Uruguay la idea de la falta de seriedad de los ambientalistas, su alarmismo y lo disparatado de sus postulados.
Peor todavía fue que cortaran durante más de tres años el puente entre Fray Bentos y la orilla argentina del río Uruguay. Esta medida, tolerada y alentada por el gobierno de Néstor Kirchner, perjudicó en forma directa la vida económica y laboral de miles de uruguayos inocentes, y fue vivida por todo el país como una agresión ilegal y desmesurada.
En Uruguay había gente preocupada por los efectos ambientales de la industria forestal y de las nuevas mega plantas de celulosa, pero tras el corte del puente se quedaron sin espacio y sin el más mínimo margen de maniobra. Plantear cualquier cuestión ambiental pasó a ser una especie de traición a la patria. Un ambientalista ya no era un hippie despistado, sino un sujeto peligroso, infiltrado, traidor, aliado del enemigo, un cómplice de la patota piquetera.
Néstor Kirchner y Gualeguaychú fueron los principales responsables de esa operación, sí, pero muchos políticos y medios de comunicación uruguayos aprovecharon la coyuntura para demonizar y ridiculizar cualquier reclamo ambiental, mientras abrían el país a todo proyecto que aportara dinero ya, sin evaluar su costo ambiental para las generaciones venideras.
A fines de 2005 el entonces senador Eleuterio Fernández Huidobro, socio y hermano del alma del actual presidente José Mujica, hizo una fuerte defensa de la industria forestal en la que exhibió todo su desprecio por los ambientalistas. Dijo: "será muy difícil que un día dejen de plantarse bosques en Uruguay por más que así lo pretenda la izquierda cholula, amante de los pajaritos y de las ballenas blancas, hija de la bobeta, apartada de la realidad pero debidamente muy bien financiada por las ONG de cada uno de los bloques y la cholulez planetaria (un mercado de sopa boba nada despreciable para pasarla bien diciendo pavadas)".
Y la bola de menoscabo y agresión siguió creciendo. En 2011 fue el propio presidente Mujica quien se burló de los reclamos ecologistas, mientras una claque de alcahuetes aplaudía y sonreía detrás:



Fernández Huidobro y Mujica ganaron. El debate ambiental desapareció del Uruguay durante casi una década. Lo poco que hubo, nadie se lo tomó en serio. El resultado está a la vista.
En estos días la prensa informa de ovejas que mueren después de tomar agua del río Negro. De golpe descubrimos que los agroquímicos y residuos varios han contaminado también el río Santa Lucía, de donde sale el agua potable de medio país. También la laguna del Cisne, otra fuente de agua potable, está contaminada con pesticidas. Un prestigioso científico de la Facultad de Ciencias advierte de no beber más agua de OSE y la vincula con una "epidemia de cáncer".
La playa Ramírez tiene niveles altísimos de contaminación de plomo. Otras van camino a desaparecer. La polución del aire en algunos lugares de Montevideo, medida por científicos uruguayos y extranjeros, es alarmante. En el campo usamos pesticidas que están prohibidos en otras partes del mundo. Comemos manzanas que no están habilitadas para comerse en Europa.
Nuestras leyes ambientales siguen atrasadas y los organismos encargados de hacerlas cumplir continúan sin tener los elementos necesarios. Incluso el escaso poder de control de la Dirección Nacional de Medio Ambiente molesta. El presidente Mujica ya habilitó nuevos eventos transgénicos en contra de la recomendación de los técnicos de la Dinama. Luego propuso trasladar esta oficina y hacerla depender en forma directa de la Presidencia. Ahora, en medio de la polémica por la contaminación de los ríos y el agua potable, el gobierno anuncia, según informa El País, un proyecto tendiente a rebajar sus controles.
Lo que más sorprende es la impunidad. Lo mismo que la gente que en las paradas de avenida Italia se traga sin chistar el humo negro y cancerígeno que despiden autos y ómnibus de grandes empresas que nadie controla.
Nadie dice nada.
Los que estamos preocupados por estos temas puede que seamos una izquierda cholula, hija de la bobeta, amante de los pajaritos y de las ballenas blancas, como dice Fernández Huidobro. Puede ser.
Pero lo que no es cierto es que estemos apartados de la realidad.
Nuestra realidad hoy no tiene nada de Uruguay Natural. Nuestra realidad es el plomo en la playa, el humo cancerígeno en el aire de nuestras avenidas, nuestras manzanas clase B, el agua contaminada con algas tóxicas.
Eso comemos. Eso respiramos. Eso tomamos.
Esa es nuestra verdadera sopa boba.

contaminación algas tóxicas río Negro, Uruguay. Muerte de ovejas.














P.d.:
Respecto a la contaminación en el río Santa Lucía y en la planta de Aguas Corrientes, vale la pena leer el siguiente informe del biólogo Emanuel Machín: http://leonardohaberkorn.blogspot.com/p/canita-voladora-el-posible-origen-de.html

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21.3.13

Publicidad cool para el nuevo uruguayo

Este aviso de jeans Uniform se está publicando en la prensa. Yo lo vi en la última edición de Pro Universitarios, una revista gratuita que se distribuye entre estudiantes terciarios.

Publicidad de jeans para reforzar las lacras sociales


Legalicemos las llegadas tarde. Legalicemos copiar en los exámenes. Legalicemos mentir en el currículum. Legalicemos lo que haya que legalizar. Hagamos lo que haya que hacer para ganar un premiecito y mantener la cuenta. Publicidad para reforzar las lacras sociales. Al fin y al cabo, recibirse copiando o truchar un curriculum es algo tan simpático como bailar mal o comerse un postre.
Si desde el presidente hasta los avisos de jeans, todos disparan todo el tiempo contra la educación y la excelencia académica, ¿qué milagro pretendemos que hagan luego los profesores en los liceos?

18.3.13

Test del arado

Ya lo explicó el presidente José Mujica. Al economista Gabriel Oddone no hay que darle bolilla porque "no se subió en un arado ni en pedo".
A fin de facilitarle las cosas a la ciudadanía,  y a los efectos de que nadie malgaste su tiempo, leyendo, estudiando o prestando atención a sujetos que no valen la pena, difundimos esta lista chequeada de individuos que, en forma comprobada, jamás subieron a un arado ni en pedo.



Einstein.
Galileo.
Gandhi. 
Marx.
Dali. 
Picasso.
Churchill. 
Stephen Hawking.
Quino.
Woody Allen.
Vargas Llosa.
Justin Bieber.
Walt Disney.
Copérnico.
Darwin.
Kobe Bryant.
Oscar Wilde.
Arotxa.
Fernando Morena.
Onetti.
Camus.
Pasteur.
Colón.
Lady Gaga.
Edison.
García Lorca.
Ghiggia.
Morrissey.
Bukowski.
Federer.
Bob Dylan.
Greta Garbo.
Capriles.
Ney Matogrosso.
Fernando Parrado.
Roberto Canessa.
Renzo Teflón.
Bergoglio.
Astori.
Graciela Bianchi.




arado Mujica Oddone
Imagen de archivo que probaría que Daniel Viglietti manejó un arado.

14.3.13

Tomar o no tomar Coca Cola, esa es la cuestión

Es una guerra de la que se habla poco. Una guerra que se libra cada día de forma más intensa en los campos de la política, la justicia, la publicidad y los medios de comunicación. La guerra de la Coca Cola.
La última batalla ocurrió esta semana en Nueva York y la ganó Coca cuando un juez revocó una ley que pretendía prohibir la venta de refrescos mayores a 16 onzas (unos 450 cc).
El derrotado fue el alcalde Michael Bloomberg, quien había impulsado dicha norma con el fin de reducir el consumo de gaseosas y así combatir la epidemia de obesidad que afecta al 58% de los neoyorquinos.
La ley rechazada obligaba a restaurantes y cines (pero no a los supermercados) a no vender refrescos azucarados mayores a los indicados. El juez Milton Tingling la consideró "arbitraria y caprichosa" porque afectaba a todos los comercios ni a todas las bebidas por igual (lácteos azucarados, por ejemplo, no estaban incluidos).
Coca, Coke, Pepsi: los refrescos versus el alcalde de New York
El alcalde Bloomberg y una Pepsi Jumbo.
Bloomberg, sin embargo, anunció que apelará. "Si nos tomamos en serio la lucha contra la obesidad, tenemos que ser honestos acerca de lo que la provoca y tenemos que tener el coraje de abordarlo de frente", dijo.  El alcalde citó estadísticas que indican que 5.000 personas mueren cada año en Nueva York por culpa de la obesidad, una cifra que se eleva a 70.000 en todo Estados Unidos.
"La gente muere todos los días. Esto no es una broma. Esto es acerca de la vida real", dijo. "La obesidad mata. Simplemente no hay dudas al respecto... Sería irresponsable no intentar hacer todo lo posible para salvar vidas".
La decisión judicial fue celebrada, en cambio, por comerciantes y consumidores entrevistados en los medios (hubo quien comparó la normativa derogada con la Ley Seca) y por la Asociación Estadounidense de Bebidas, que había presentado la demanda contra la ley.
Poco antes del fallo, Coca Cola había lanzado un aviso televisivo donde se señala que, gracias al creciente consumo de bebidas sin azúcar, la empresa también combate la obesidad:




Esta campaña, a su vez, provocó una contraversión, que ya fue vista por casi un millón de personas en You tube, que advierte que las bebidas light tienen otros riesgos para la salud y llama a no tomar más Coca Cola:




***

Una anterior batalla había tenido lugar en California, cuando ese estado pretendió obligar a Coca y Pepsi a llevar en sus envases una advertencia de potencial riesgo cancerígeno debido a que su fórmula incluye el colorante 4-metilimidazol (4-MEI), considerado por ese estado como peligroso porque ha provocado cáncer en ratones de laboratorio.
Coca y Pepsi, con tal de no llevar dicha etiqueta, anunciaron que reducirían la cantidad de 4-MEI en sus productos en California, pero no en el resto del mundo.
Un vocero de Coca-Cola España dijo al diario El Mundo que no había de qué preocuparse ya que la Organización Mundial de la Salud considera que los riesgos del 4-MEI son inferiores a los de comer papas fritas. Según la empresa, un consumidor debería tomar 18.000 latas de refresco por día durante dos años para igualar los niveles que ingirieron los roedores en los ensayos. La agencia estadounidense que regula  los alimentos y los fármacos (la FDA) también defendió la seguridad del colorante, pero dijo que se deberían beber 1.000 latas diarias para llegar a la dosis que enfermó a los ratones.


***

Natasha Harris no tomaba 16.000 latas de Coca Cola por día, solo entre seis y diez litros. Vivía en Nueva Zelanda y tenía ocho hijos. Murió a los 31 años de un ataque al corazón. El médico forense que estudió su caso concluyó que su muy alto consumo de Coca Cola había sido probablemente un factor importante en su muerte: con el refresco, Harris consumía cada día el doble de la cantidad de cafeína considerada segura para un ser humano. Además, había perdido todos los dientes debido a las caries, tenía niveles muy bajos de potasio y el hígado agrandado.
El forense pidió que los refrescos lleven una etiqueta que advierta que su consumo excesivo puede ser peligroso. Pero los fabricantes de Nueva Zelanda rechazaron la idea, señalaron que las causas de la muerte de Harris no se conocen con certeza, y recordaron que el café, el té y el chocolate también tienen cafeína.

***


Aunque es poco lo que se publica y se difunde en los medios, cada día hay más noticias que vinculan refrescos y problemas de salud. Algunas provienen de fuentes muy serias, como este artículo publicado en 2012 en el blog de la escuela de Salud de la Universidad de Harvard, que habla de los estudios que asocian a bebidas como Coca Cola light con las enfermedades al corazón y llama a consumirlas lo menos posible.
Un aviso de Coca Cola en España parece querer salir la frente de esta ola de advertencias, y le pregunta al público si le va a hacer caso a todas las cosas que se dicen por ahí.




Al mismo tiempo, y en un sentido contrario, la organización Center for Science in the Public Interest divulgó recientemente un cortometraje para desestimular el consumo de refrescos, debido al daño que provocan al organismo. La película apela a los osos polares que Coca Cola ha usado en algunas de sus campañas, lleva el nombre de Los verdaderos osos y tiene por banda sonora la canción Sugar de Jason Mraz:






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2.3.13

Gloria y tormento


El mejor libro que leí sobre los negros uruguayos es Gloria y tormento, la novela de José Leandro Andrade, de Jorge Chagas.
No se trata solo de un buen libro sobre los negros, es un gran libro, simplemente, a secas.
Yambo Kenia lo usó para montar uno de sus espectáculos, lo que lo llevó a ganar un primer premio en el concurso de Carnaval. Ni siquiera le pidieron permiso a Chagas, no se tomaron siquiera la molestia de avisarle. Como si un texto así fuera algo que pudiera encontrarse tirado en la calle, a la vuelta de una esquina. Qué país el Uruguay.
Gloria y Tormento de todos modos tuvo su reconocimiento: en 2003 ganó el primer premio de Narrativa Inédita del Ministerio de Educación y Cultura, entre otros premios. Chagas, a su vez, tiene un merecido prestigio como periodista, escritor e investigador.
Hace poco volví a releer el estremecedor capítulo 13 de esta novela. Trata de un momento traumático para los negros uruguayos. José Leandro Andrade, la Maravilla Negra, acaba de volver al Uruguay con la medalla de oro de Colombes colgada en su pecho. Se ha consagrado como el mejor futbolista del mundo, Europa entera se ha rendido a su embrujo, y los negros uruguayos sienten que su triunfo es el suyo. Le preparan una recepción magnífica, una caravana de tambores, una cena de lujo con 400 invitados, un mantel especialmente bordado a mano para la ocasión. Pero Andrade falta a la cita. Está en Montevideo pero desprecia a sus hermanos.
Portada del libro Gloria y Tormento: la novela de José Leandro AndradeChagas es negro. Tuve el placer de trabajar con él en el semanario Aquí donde todos reíamos con sus desopilantes anécdotas y siempre lo llamábamos con cariño el Negro Chagas. En Gloria y tormento, que es novela pero está basada en un profunda investigación que llevó cinco años, Chagas habla de principio a fin sobre su gente. He vuelto a leer parte del libro en estos días. El autor emplea una y otra vez las palabras “negro” y “negra”, no encontré una sola vez la palabra “afrodescendiente”.
¿Podía ser de otra manera?
Hoy un 40% de los negros uruguayos vive en la pobreza. El viceministro de Educación y Cultura debería saber que si de verdad quiere ayudar a esta gente no tiene que montar una guerra contra el diccionario, sino trabajar para que los negros uruguayos puedan enviar a sus hijos a una escuela, a un liceo y a una universidad que funcionen. Los negros pobres no necesitan nada de la Real Academia. Necesitan sí un sistema educativo que logre enseñarles a escribir en español tan bien como Chagas. Necesitan ser capaces de leer un libro como Gloria y tormento y comprenderlo. Precisan aprender a investigar, a solucionar problemas. Necesitan hablar en inglés. Educación. Basta de limosna y marketing.

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